Si bien en el primer embarazo a la mayoría de las parejas no les importa mucho el sexo del bebe, suele ser muy habitual que en el segundo o tercer embarazo, se tenga una clara predilección por uno u otro sexo que usualmente se suele denominar como “Ir a por la Parejita”
Curiosamente pese a esta preferencia de los papás por tener una parejita hijos de ambos sexos, está demostrado por varios estudios que los hermanos del mismo sexo tienen muchas más cosas en común, consiguen tener una relación más cercana y cómplice durante la niñez y la adolescencia.
Además la unión entre hermanos del mismo sexo aguanta mejor el paso de los años y la relación se mantiene mucho más cercana durante toda la vida siendo más habitual el distanciamiento cuando los hermanos tienen un sexo distinto uno a otro.
Si se desea la parejita…un niño y una niña… ¡perfecto! Sin embargo si se mira qué es lo mejor para los hijos, no debiéramos frustrarnos por el hecho de que el sexo del bebe sea el mismo en todos los embarazos ya que en realidad es muy posible que nuestros hijos consigan un entorno familiar más cercano y disfruten más de sus hermanitos siendo todos niños o todas niñas.
Además de lo anterior, existen otras ventajas como que algunos gastos son menores ya que se pueden aprovechar más las ropas y juguetes entre hermanos, lo cual puede llegar a ser un importante ahorro para el conjunto familiar.
Los hermanos del mismo sexo pasan también más tiempo jugando juntos cuando son pequeños, lo cual permitirá a los papás más libertad para los papás y una menor dependencia de los menores para entretenerse que en el caso de hijos de sexo diferente donde la figura de los padres es más requerida para jugar y entretenerse.
Por tanto, si alguno no consigue la ansiada parejita… ¡¡Que sepa que tal vez es un beneficio para sus hijos!!!
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